En estos días Callaway está lanzando su primer driver ajustable el Callaway RazrFit, un paso importante a tenor de como está el mercado de drivers actualmente, sin embargo, el Callaway Razr Fit, presenta una diferencia importante frente a otros drivers ajustables disponibles en el mercado.
En Septiembre del año pasado ya comentaba como los ingenieros de Cleveland o de Callaway hablaban de cómo el peso extra que necesitaban las cabezas ajustables podía llegar a comprometer la eficacia de dicha cabezas, ya que el peso no estaría, en teoría, en los lugares óptimos, y aquí, es donde el Forged Composite de Callaway juega un papel muy importante en el Callaway RazrFit.
Sobre el Forged Composite hemos hablado en Fuera de Límites un par de veces, un compuesto que es un 26% más ligero y gracias a las más de 500.000 fibras por pulgada cuadrada es más duro que el titanio, al mismo tiempo que nos permite optimizar la distribución del peso en la cabeza del driver, al tener un mayor control sobre el grosor y geometría de las partes de las que consta la cabeza.
He de reconocer que desde el principio el Forged Composite me ha gustado, al entenderlo como un paso adelante, como una innovación, al mismo tiempo que compro la teoría sobre cómo la distribución del peso en las cabezas ajustables puede no ser el más óptimo. Es decir, sobre el papel, el Callaway RazrFit me convence y mucho. Ahora bien ¿tener sobre el papel el mejor driver te garantiza las ventas?
Y este post a mi juicio es un fiel reflejo de lo que ha Callaway le puede pasar, en parte ya le ha podido pasar con el Callaway Razr del año pasado, ya que para poder explicar las ventajas que sobre el papel tiene para mi, he necesitado más de tres párrafos. Es decir, el concepto del Forged Composite y de cómo puede afectar a la distribución del peso en la cabeza, no es una idea que se pueda vender fácilmente , a lo que le podemos añadir, que a una buena parte de los golfistas todo lo relacionado con la tecnología que envuelve a los palos les importa poco o nada.
A lo anterior, le añadiría que cuando uno desenfunde en el tee del uno otro driver negro, sólo los más frikis de esto, nos daremos cuenta que es el nuevo driver de Callaway, punto este, al Taylor Made le ha sabido sacar mucho partido, porque más alla de las ventajas que tecnológicamente puedan tener los Taylor Mader blancos, que las tienen, he llegado a la conclusión, que a mucho golfista le gusta que el resto de sus compañeros de partido sepan que tienen un driver recién salido del horno.
Podíamos entrar a discutir si la tecnología de los blancos es superior o inferior a la que presenta este Callaway RazrFit, es más, seguro que sería un buen y largo debate, porque ambas compañías tienen puntos fuertes en el diseño de sus drivers gracias a sus potentes departamentos de innovación, pero también creo, que a la hora de conocer al cliente, sus necesidades y lo que este valora, el departamento de marketing de Taylor Made ha podido ganar esta batalla.
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Excelente enfoque y post, compi... y está claro que, como decía un amigo que de esto sabe un infinito, un spay blanco hace más que todo una industria del golf junta por detrás.
salud!
Todo lo que he oído de este nuevo driver son alabanzas. En el número de Golf Digest de febrero le dan el primer puesto de la Lista Caliente, aunque estas listas haya que cogerlas con pinzas. Habrá que probarlo aunque sea por curiosidad y matar el gusanillo. A mi lo que me frena un poco del Forged Composite es el sonido al darle a la bola (yo he tenido un FT-5 y sonaba como la tabla para cortar chorizo), no es importante en el resultado pero uno es así de raro.
En cuanto al color, yo lo prefiero negro. El blanco llama la atención pero mucho más si tu bola es la que llega más lejos y recta. Y si es el Callaway RarzFit el que la ha mandado allí ya te lo pedirán probar los compañeros de partida.
Con independencia de las bondades de cada marca y de las posibilidades de cada driver (que mucho tienen que ver con el "indio"), encuentro, en esta noticia que nos da Ovidio, dos cuestiones que para mi son trascendentes.
La primera, que Callaway se decanta por aceptar la tecnología de los pesos intercambiables y modulación de la cara del driver por medio de la movilidad del anclaje de la varilla, cuestión ésta que -hasta ahora- había desarrollado su competidor TaylorMade.
Y la segunda, que ya he comentado en otras ocasiones y que me parece más trascendente,se refiere al doble rasero de la USGA y el R&A para aceptar determinadas mejoras tecnológicas sin cuestionarse nada, no vaya a ser que se nos enfade la industria del golf.
Me explico; en estos días está "sobre la mesa" el debate de las ventajas o no ventajas de los putts largos, que si es un apoyo más, que si Tiger quiere que los prohiban, que si raca, raca....etc, etc... y desde hace años, unos y otros, encuentran fantástico que los profesionales (y los amateurs) lleguen al campo de prácticas antes de una ronda oficial o torneo y se topen con que ese día su swing manda las bolas a la derecha (o la izquierda), pues nada...cambiamos los pesos o el anclaje y resuelto el problema.
No sé, a mi eso me parece una "ventaja" y cuando lo comento en la tertulia de amigos, la respuesta siempre es la misma...cualquiera puede comprarse uno cuando quiera... claro, y un putt largo también.
Si Callaway ha aceptado entrar al juego de las caras intercambiables, pero ojo, no lo ha hecho, hasta que ha tenido un compuesto que le permite lo que para ellos es una óptima distribución de los pesos en la cabeza, cosa que no podían realizar hasta la aparición del Forged Composite. Han sido coherentes con el punto por el que según ellos no lo habían comercializado. Está claro que el avance de las cabezas intercambiables permites dibujar ciertos vuelos de bola, algo que también podrías hacer antes si comprabas un driver con configuración draw...La única diferencia, es que antes si quería uno neutro y otro con draw necesitabas comprar dos drivers, ahora uno. Tampoco cambia tanto. Es más, en su momento ya comenté, que esto de las caras variables a mi juicio les permite a las marcas fabricar sólo 2-3 cabezas, mientras que antes tenían que fabricar más cabezas diferentes.
El putter largo va relacionado con la ventaja que proporciona el tener un tercer punto de apoyo, a mi juicio nada que ver con al tecnología que en sí lleva el putter, y ojo, que la industria esta viendo reactivando una parte que hasta su boom estaba en clara recesión, la de los putters.
El palo es una pasada, lo pude probar tanto en LArrabea y en el encin y la bola sale como un misil.
Me sabe mal que alguien que 'sabe un infinito' de golf opine que el R11 es poco mas que un driver pintado de blanco. Independientemente de la tecnología, poco práctica una vez que encuentras 'tu' configuración, el R11 es un cañón. Supongo que muchos de vosotros lo habéis probado, pero realmente habéis jugado una vuelta con el?
No no no he querido decir eso. Está claro que TM tiene un gran producto, que lo ha ido evolucionando desde el R7. No tengo duda de que en un gran driver.
Pero desde que salió el R11 he hablando con unos cuantos propietarios de ellos, pocos cambian la configuración, otros incluso no llegan a conocer la posibilidades que ofrecen, e incluso gente que los venden me ha comentado lo mismo, la gente viene preguntado por el driver blanco, pero no porque sean conocedores de la tecnología que lleva...
Yo he jugado con él en el campo, pero la varilla que trae de serie no me enamoré de él, pero a buen seguro, que tras un buen fitting o probar diferentes varillas alguna encontraría que me gustase...
Ovidio en realidad respondía al comentario de David Lopez. Es cierto, como ya he comentado, que la tecnología es genial para adaptar el driver a ti. Despues a no ser que seas muy inconformista o perfecionista o muy friky, la configuración yo al menos no la toco. Completamente de acuerdo en lo de la varilla de serie, sin duda lo peor del palo, pero yo pude ponerle una Fujikura Motore F1 regular de 65grm, ESPECTACULAR ;-)