Parece mentira que con catorce años se pueda llegar a dominar hasta tal punto un deporte tan complejo. La neozelandesa Lydia Ko ganaba la semana pasada el NSW Open, perteneciente al ALPG (Australian Ladies Professional Golf) apenas siendo una adolescente. Los años de prácticas, comprensión del movimiento, modificaciones de swing, no parecen haber ido con ella. A esa edad parece que todo le ha sido dado, como si de andar se tratara.
El récord de Amy Yang, que ganó su primer torneo con dieciséis años, se ha visto sorprendentemente superado; incluso el de Ryo Ishikawa (ganó a los quince en Japón) también ha sido pulverizado. Si Yani Tseng o Alexis Thompson (la nueva promesa del golf americano) se despistan pueden verse superadas por una jugadora que apunta muy alto. En su caso, el éxito no parece depender tanto de su juego como de su mentalidad. Qué será lo siguiente… ¿Se puede ganar a una edad menor?
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En Fuera de Límites | La situación actual de Ryo Ishikawa
Creo que has planteado un tema tremendamente polémico. La cuestión de la precocidad en la alta competición deportiva no es nuevo y afecta desde hace más de treinta años a distintas disciplinas deportivas y me temo que el golf no ha podido evadirse de la misma. Son muchas las opiniones a favor y en contra de la presencia de niños/as o adolescentes en la alta competición y desde mi punto de vista y por mi experiencia he de manifestar que no me agrada, pues aunque parece evidente que una niña como esta pueda tener una madurez deportiva suficiente como para ganar en una competición profesional, creo que carece de la suficiente madurez personal y social que sólo a través del desarrollo armónico físico, mental y educacional puede adquirir. Me parece que en el deporte no puede estar todo permitido, no puede ser todo objeto de un espectáculo... niños campeones del mundo en moto que aún no tienen edad para tener el carnet de conducir, niñas que entrenan diez y seis horas todos los días de la semana para perfeccionar el movimiento corporal en unas paralelas y ahora, una niña que debería estar intercambiando emociones con sus compañeros y compañeras de secundaria, recibiendo un trofeo y un premio como profesional.... de verdad, no todo vale.