Woods vs McIlroy, primer asalto.

Enrique Soto | 30 de enero de 2012

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Durante las dos primeros primeros días del Abu Dhabi HSBC Golf Championship, Tiger Woods, Rory McIlroy y Luke Donald jugaron juntos. Era difícil no emocionarse ante el panorama. El mejor jugador del mundo cara a cara con el (para muchos) mejor jugador de la historia y el vigente campeón del U.S. Open, un joven que destila talento. El enfrentamiento no era trascendental, dado que se trataba de las dos primeras vueltas del año en competición oficial de los tres jugadores; pero el golf, muy caprichoso en ocasiones, puede que los no haga coincidir en el mismo partido el resto de temporada.

Donald se alejó de la lucha pronto y no pudo seguir el ritmo de Woods y McIlroy, que volvieron a jugar juntos el sábado. El juego del inglés en nada se parece al de los otros dos pero sin embargo consiguió mejores resultados el pasado año. Mientras unos son capaces de pegar cualquier tipo de golpe en situaciones inverosímiles, Luke es más regular, y su putter le ha llevado a lo más alto del Ranking. Algunos pensarán que su juego es más limitado y en cierto modo tienen razón, pero su margen de errores es también menor.

Un campo en excelentes condiciones citaba el sábado a un Woods en buena forma con un McIlroy amenazador. Todo son oportunidades de birdie para el joven norirlandés y en ocasiones parece que estamos ante la reencarnación del “viejo” Tiger; si él juega, tiene oportunidades de victoria. Entre ambos (el “viejo” Tiger y McIlroy) existen similitudes. Su juego largo es agresivo y escandalosamente preciso si están en forma; su swing les permite pegar todo tipo de golpes y, sobre todo, cuando desarrollan su mejor versión no hay nadie capaz de superarles. Sucedió en Pebble Beach en el año 2000 y se repitió en el mismo torneo, el U.S. Open, en Congressional la temporada pasada.

El golf es un deporte individual, es decir, un solo jugador, aunque tenga un gran equipo detrás, es el que tiene que dar los golpes. Eso hace que sea más fácil compararlos en situaciones similares. El gran Jack Nicklaus en el año 86, pegando una perfecta secuencia de impactos para ganar su último Masters de Augusta; en el 97, cuando un prodigio que se hacía llamar Tiger Woods barrió a todos sus rivales para ganar el mismo torneo y hacer que el golf, por primera vez, pareciera algo increíble; no sólo para los aficionados sino también para el resto del planeta. Algo muy similar sucedió con McIlroy el año pasado después de caer en Augusta y renacer en Congressional.

Esta semana en Abu Dhabi ambos coinciden y los dos terminan luchando por un torneo que, finalmente, ganó Robert Rock: un inglés material de Ryder Cup. Cada uno tiene aspectos que mejorar en su juego, no hay duda, pero en su primera oportunidad de este año han quedado segundo y tercero respectivamente, sin rendir al máximo. Dicen que Tiger no es el que era pero salió co-líder en la última jornada y tuvo opciones hasta prácticamente el final en su primer intento del año; mientras que McIlroy tuvo una penalización el viernes de dos golpes por un error infantil, los mismos que le hubieran permitido ganar el torneo.

No quiero imaginar un hipotético duelo entre ambos en su mejor estado de forma. Sería demasiado bonito.

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