
Se desconocen los motivos por los que, cada ciertos años, un grupo de jugadores de un mismo país empiezan a destacar de manera sobresaliente sobre el resto. Como si de la Teoría de la generación espontánea se tratara, empiezan a copar los primeros puestos de grandes competiciones internacionales, acumulan premios y sientan cátedra. El deporte español ha estado viviendo este tipo de fenómeno durante los últimos años, en disciplinas como el fútbol, baloncesto o tenis.
Sí sabemos algunos factores que ayudan a que se desencadene el éxito entre un grupo de jugadores. El primero y más claro de ellos es un referente, un líder. En el caso del golf sudafricano esa persona fue en su día Gary Player, y sus escuderos Ernie Els y Retief Goosen. Entre los tres ganaron nada menos que catorce majors (nueve, tres y dos respectivamente) y no solo representaron el mejor golf de su país, sino posiblemente el mejor fuera de los Estados Unidos.
Cuando el “Black Knight” ingresó en el Hall de la Fama del Golf en 1974, Ernie Els y Retief Goosen sólo tenían cinco años. No pudieron ver en directo como Player ganaba su primer major, el Abierto Británico de 1959, ni cómo posteriormente completaría el Grand Slam tan sólo seis años después, en 1965. Sin embargo el golf que conocieron cuando eran niños estaba influido de arriba a abajo por el jugador sudafricano. Cuando ambos jugadores, años más tarde, pasaron a formar parte del “Big Five” (junto a Tiger Woods, Phil Mickelson y Vijay Singh) se confirmó una evolución natural en el nivel del golf sudafricano. Echando la vista atrás era fácil admirar el proceso. Gary Player sentó las bases y tanto Els como Goosen desplegaban su talento sin tapujos por los mejores escenarios del mundo.
En la actualidad ambos jugadores pasan de los cuarenta años y comienzan a entrar en el llamado blues del jugador de golf, donde las oportunidades siguen existiendo pero los éxitos son contados. Han ganado tantas veces que es posible que olviden alguna si las intentan recordar; su cuerpo no responde de la misma forma y la competición ya no se vive con la misma intensidad, por lo menos si se compara a la de un veinteañero. Porque la siguiente generación del golf sudafricano ya pega más fuerte que la vieja guardia y está dejando una firma distintiva respecto a jugadores de otros países. Louis Oosthuizen, Charl Schwartzel y Branden Grace consiguen ganar al principio de cada temporada.
Es el escenario perfecto para ellos. Juegan en su país y tienen tres oportunidades de conseguirlo: Africa Open, Joburg Open y Volvo Golf Champions. Oosthuizen lo ha conseguido los dos últimos años, Schwartzel ganó dos de ellos en 2010 y repitió otra en 2011 y ayer Branden Grace, después de ganar por primera vez en el Circuito Europeo la semana pasada, repite triunfo frente a, curiosamente, Ernie Els y Retief Goosen.
Hablamos de lo difícil que es volver a ganar y este chicho, que accedió a través de la escuela al circuito profesional, gana dos veces seguidas con victoria ante sus dos ídolos incluida. La escuela sudafricana sigue aportando grandes talentos y últimamente parecen salir a la luz en silencio, avisando en los primeros torneos del año en el Circuito Europeo y pegando, sin avisar, un zarpazo en un grande.
En Fuera de Límites | A golpe de birdies
Me impresionó su forma de jugar, pero más que aguantara tan bien la presión en el Play Off. Más aún sabiendo que jugaba contra dos de sus ídolos de la infancia. Sin duda alguna si nada se le cruza en su camino, este hombre dará mucho que hablar en esto del golf.