
El Sony Open disputado en Hawaii finalizó con la victoria de Johnson Wagner, o como ha sido apodado después de dejarse bigote: “Mr. Mo” (mustache). Trece golpes bajo el par fueron suficientes para mantener al margen a Carl Petterson, Sean O’Hair, Harrison Frazar y Charles Howell III. El caso de este último jugador es, cuanto menos, peculiar. De gran promesa del circuito pasamos a no saber nada de él durante años, y desde el silencio, está trabajando duro para llegar de nuevo a la victoria.
Howell se hizo profesional en el año 2000 y su primera victoria llegó pronto, tan sólo dos años después, en el Michelob Championship. Por entonces tenía veintitrés años y su nombre sonaba con fuerza junto al de un tal Sergio García, como jóvenes armas para interrumpir el reinado del gran Tiger Woods. Las expectativas, como en la mayoría de los casos, recayeron en los hombros de un chico que no estaba ni mucho menos preparado para tal responsabilidad, y su juego lo notó.
Hasta aquí su historia parecía ser la de cualquier chaval agotado por las expectativas que creó y su principal defecto, haber jugado tan bien a una edad tan temprana. Durante los años siguientes creó la misma sensación que otros buenos jugadores, sumando numerosos top10 a lo largo de sus maratonianas temporadas (promedia alrededor de treinta torneos jugados por año) pero nunca llegando a destacar lo suficiente, siempre a las puertas de algo mejor. En cuatro años consiguió terminar dieciséis veces entre los diez primeros, seis de esas ocasiones en segundo lugar. Su historia podría haber cambiado fácilmente si hubiera ganado entonces, pero su segunda victoria tardaría un poco más en llegar.
En el año 2007, Howell ganó el Nissan Open, el mismo torneo que perdió en un playoff contra Mike Weir cuatro años antes, en el 2003. Lo que tanto había ansiado desde hace años por fin llegaba y después de muchísimos intentos en el camino, no porque se le considerara una firme promesa del circuito. Aquel triunfo llegaba con 28 años y las palabras que más se repitieron en los medios fueron “madurez” y “constancia”, nada que ver con “la gran alternativa a Tiger Woods”. Por fin, él remaba en la misma dirección que su entorno.
Suele decirse que un jugador suele definirse en sus momentos más bajos, no en sus victorias, y en su caso este supuesto se cumple a la perfección. Ya no es el joven que prometía ganar majors y marcar una época, se trata de un buen jugador de golf que lucha dentro de sus posibilidades. Desde su última victoria ese rol parece más asumido que nunca y los resultados van llegando poco a poco, como asentándose en una progresión. Nadie habla de Charles Howell III pero en 2010 consiguió seis top10, cifra que repitió el año pasado. Llama mucho la atención ver a un jugador que participa en treinta pruebas por año y se encuentra octavo en la media de golpes, por delante de Jason Day, Adam Scott, Phil Mickelson, K.J. Choi o Keegan Bradley.
¿Queréis un caballo ganador para el 2012? Charles Howell III promete estar arriba unas cuantas veces a lo largo de la temporada, y cuando se suman tantos puestos entre los diez primeros, sólo por probabilidad, es posible que lo consiga de nuevo. En su favor hablan sus resultados y la experiencia que ha ganado con los años. ¿Sabéis de otro jugador que promedia pocos golpes por año? Curiosamente, Sergio García, en sexto lugar. No estaría mal anotarlo en la misma lista.
En Fuera de Límites | Mickelson revive la pesadilla de Winged Foot 2006 (Charles Howell III gana el Nissan Open)